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¿Y si la culpa y la preocupación te están quitando el presente?

24 sept
2 min de lectura

Tal vez te ha pasado. Estás haciendo algo en tu día, pero tu mente sigue en aquella conversación que salió mal, en esa decisión que hoy harías diferente o en algo que dijiste y desearías poder cambiar. Y cuando consigues dejar el pasado por un momento, aparece otra cosa: empiezas a pensar en todo lo que podría suceder mañana. Sin darte cuenta, puedes pasar mucho tiempo entre lo que ya ocurrió y lo que todavía no ocurre. Y mientras tanto, ¿qué pasa con el presente?


La culpa suele llevarnos hacia atrás. Nos hace regresar una y otra vez a nuestros errores, a aquello que hicimos o dejamos de hacer. Reconocer que nos equivocamos puede ayudarnos a aprender, pero quedarnos atrapados en la culpa no cambia lo sucedido. Por eso, quizá valga la pena preguntarnos: ¿estoy haciendo algo para reparar lo que ocurrió o solamente sigo castigándome por ello?


Si hay algo que puedes reparar, quizá puedas comenzar por ahí: pedir perdón, hablar, cambiar una conducta o tomar una decisión diferente. Pero si ya no puedes cambiar lo ocurrido, también puedes permitirte aprender de ello, sin convertir el pasado en un lugar al que regreses una y otra vez para castigarte.


Y es que, cuando dejamos de intentar cambiar lo que ya pasó, a veces nuestra mente comienza a preocuparse por lo que todavía no sucede. 


Entonces empezamos a imaginar escenarios, anticipar problemas y buscar respuestas para situaciones que quizá nunca ocurran. Sin darnos cuenta, dejamos de estar en el presente para intentar resolver un futuro que todavía no podemos controlar.


Pensar en lo que viene no es algo negativo. A veces necesitamos anticiparnos, organizarnos y prepararnos. La dificultad aparece cuando pensar en el futuro deja de ayudarnos a actuar y comienza a impedirnos disfrutar o atender lo que está sucediendo hoy.


Cuando notes que estás atrapado en la preocupación, quizá puedas detenerte un momento y preguntarte: ¿hay algo que pueda hacer hoy?. Si lo hay, puedes ocuparte de ello. Y si no lo hay, quizá sea momento de recordar que no necesitas resolver hoy lo que todavía no ha sucedido.


Tal vez vivir más en el presente no significa dejar de pensar en el pasado ni dejar de mirar hacia el futuro. Significa aprender a reconocer cuándo necesitamos mirar atrás para aprender, cuándo necesitamos mirar adelante para prepararnos y cuándo necesitamos simplemente volver a donde estamos.


Aquí. Hoy. En este momento que sí tenemos.


Porque quizá la pregunta no sea cómo dejar de sentir culpa o cómo dejar de preocuparnos, sino algo mucho más cercano:


¿Qué puedo hacer hoy por mí, en lugar de quedarme atrapado en lo que ya fue o en lo que todavía no es?



Psic. Edith Pantaleón

 
 
 

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