Autocuidado emocional: “No te falta nada, solo te estás faltando tú”
- Psic. Edith Pantaleón

- 8 may
- 3 Min. de lectura
Hay días en los que todo parece estar “en orden”.
Cumples, respondes, estás para los demás, haces lo que toca.
Y aun así… algo no se siente bien.
Aparece una sensación difícil de explicar, como un pensamiento que se cuela entre todo lo que haces:
“¿Qué me falta?”
Y no es que realmente falte algo.
Pero entre la rutina pesada, la preocupación constante y el estar pendiente de otros, empiezas a sentir que tú te vas quedando en algún lugar del camino.
Te ocupas de todo… menos de ti.
Y entonces esa pregunta regresa. A veces como cansancio, a veces como incomodidad…y otras, como culpa cuando intentas hacer algo para ti.
Si llegaste a sentirte identificad@ con esto que te comparto, es justo ahí donde vale la pena detenernos un momento. Porque cuando esa sensación se vuelve constante, muchas veces no tiene que ver con que estés haciendo algo mal, sino con el lugar en el que te has ido poniendo dentro de tu propia vida.
Y si te soy honesta, esto pasa más de lo que parece. Hay personas que están muy presentes para otros, que resuelven, que acompañan…pero que casi no tienen espacio para preguntarse cómo están ellas. Y no es porque no quieran cuidarse, es porque hay algo que pesa más: estar pendiente, cumplir o no fallar.
Por eso, aunque “todo esté bien”, algo dentro de ti sigue sintiéndose fuera de lugar y aparece ese pensamiento silencioso:“No debería sentirme así… si todo está bien.” Pero no todo está bien si tú no estás incluid@.
¿Qué pasa si te dejas al final, sin darte cuenta?
Cuando te quedas en ese lugar por mucho tiempo, es natural que quieras entender qué está pasando. Entonces intentas resolverlo haciendo más, organizándote mejor, siendo más eficiente. Como si en algún punto fueras a encontrar eso que “falta”.
Pero no va por ahí. Porque ese “¿qué me falta?” no tiene que ver con hacer más cosas, sino con darte cuenta de algo más profundo: cómo estás viviendo todo lo que ya haces… y desde dónde te estás dejando fuera.
Y aquí suele pasar algo importante. Cuando por fin intentas parar, descansar o simplemente darte un momento, no siempre se siente bien, suele aparecer la incomodidad o incluso la culpa. Como si priorizarte no fuera tan natural y si lo piensas, tiene sentido, si por mucho tiempo has estado más pendiente de otros que de ti, empezar a incluirte no siempre se siente automático.
Por eso el autocuidado emocional no empieza con grandes cambios, empieza con algo mucho más sencillo: darte un lugar.
Es decir, no se trata de dejar de estar para los demás, ni de cambiar por completo tu forma de ser. Se trata de empezar a estar también para ti. Porque puedes seguir siendo alguien que cuida, que acompaña, que está…pero sin desaparecerte en el proceso.
Y a veces, todo comienza con una pausa muy honesta:“¿Cómo estoy yo en medio de todo esto?”
Desde ahí, el autocuidado deja de sentirse como una obligación más, y empieza a verse como algo cercano, algo posible, que no necesitas hacerlo perfecto ni cambiar todo de un día para otro.
De hecho, puedes empezar con cosas muy pequeñas, pero muy reales, por ejemplo:
• Hacer una pausa breve en tu día. Solo para notar cómo estás, sin corregirte.
• Reconocer cuando algo ya te está pesando. Sin minimizarlo o decirte “no es para tanto”.
• Permitirte no poder con todo. Aunque no estés acostumbrad@ a decirlo.
• Darte pequeños espacios sin sentir que tienes que ganártelos. Descansar también cuenta, aunque no lo hayas “terminado todo”.
• Hablarte diferente. No perfecto, solo un poco más amable.
Inténtalo y te darás cuenta que poco a poco, todo empieza a acomodarse.
Esa pregunta de “¿qué me falta?” deja de sentirse tan confusa, porque empiezas a mirarla desde otro lugar. No como algo que tienes que resolver afuera, sino como una señal suave de que necesitas voltearte a ver. Recuerda, no tienes que hacerlo todo distinto, ni dejar de ser quien eres, solo empezar poco a poco a no dejarte al final. A veces, es tan simple y tan importante, como reconocer que también necesitas estar para ti.





Comentarios