top of page

"Mi experiencia acompañando a personas con ansiedad"


Hablar de ansiedad es hablar de algo profundamente humano...


A lo largo de mi experiencia acompañando a personas en terapia, he aprendido que la ansiedad no es simplemente “nervios”, ni una "exageración", ni algo que se resuelve con frases como “relájate” o “todo va a estar bien”. La ansiedad es una vivencia real, intensa y muchas veces incomprendida, incluso por quien la experimenta.


He tenido el privilegio de acompañar a personas que viven con una mente que no se detiene, con un cuerpo que permanece en alerta constante y con pensamientos que, en ocasiones, parecen no dar tregua. Personas que, desde afuera, “funcionan”, pero por dentro están agotadas.


Y si algo puedo decir con certeza es esto: nadie elige sentirse así.


Te preguntaras, que he aprendido de la ansiedad


En cada proceso terapéutico, la ansiedad se presenta de formas distintas. A veces aparece como preocupación constante, otras como miedo difuso, insomnio, tensión corporal o dificultad para disfrutar el presente.


Pero más allá de sus síntomas, he aprendido que la ansiedad suele tener un mensaje más profundo.


He visto cómo muchas veces está vinculada a historias de exigencia, a la necesidad de control, a experiencias pasadas que dejaron huella o a contextos de vida que demandan demasiado. También he visto cómo se sostiene en el tiempo cuando la persona ha aprendido a callar lo que siente, a priorizar a otros o a no detenerse.


La ansiedad, en ese sentido, deja de ser ese enemigo que no nos deja, se convierte en una señal. Una señal de que algo necesita ser escuchado, comprendido y atendido de una forma distinta.


Acompañar, no “quitar” la ansiedad


Una de las ideas que más trabajo en terapia es que el objetivo no es "controlar" o "eliminar" la ansiedad por completo.


Sé que puede parecer contradictorio, pero cuando la meta es dejar de sentirla a toda costa, muchas veces lo que ocurre es lo contrario: la ansiedad aumenta.


Para poder acompañar la ansiedad, te propongo enfocarte en aprender a relacionarte contigo de una forma más consciente y amable. Esto implica entender lo que te ocurre, reconocer patrones, escuchar tu cuerpo, desarrollar herramientas para regularte y aprender a poner límites que cuiden de ti.


Así te darás cuenta que, poco a poco, la ansiedad deja de ser algo que controla la vida, y comienza a ser algo que se puede transitar.


Lo más valioso en mi experiencia


Si tuviera que elegir uno de los momentos más significativos en terapia, sería cuando la persona deja de pelear consigo misma. Cuando ya no se juzga por sentir ansiedad, cuando puede decir: “esto es lo que estoy viviendo, y puedo acompañarme en ello”.


Ese cambio, aunque parezca sutil, transforma profundamente la experiencia. He sido testigo de cómo personas que llegaban sintiéndose desbordadas comienzan a recuperar calma, claridad y confianza en sí mismas. No porque su vida sea perfecta, sino porque han desarrollado recursos internos para sostenerse de una forma distinta.


Un mensaje para ti, si estás pasando por esto


Si estás viviendo ansiedad, quiero decirte algo importante:


"No estás sol@ . No estás exagerando.Y no tienes que atravesarlo sin apoyo".


Buscar ayuda no es señal de debilidad, es un acto de cuidado. La ansiedad puede ser muy abrumadora, sí. Pero también puede convertirse en una oportunidad para conocerte más profundamente, para hacer cambios necesarios y para construir una vida más alineada contigo. Y en ese camino, no tienes que hacerlo todo por tu cuenta.


Acompañar a personas con ansiedad no solo ha sido parte de mi trabajo, sino también una experiencia profundamente humana. Me ha enseñado sobre la vulnerabilidad, la resiliencia y la enorme capacidad que tienen las personas para transformarse cuando encuentran un espacio seguro donde pueden ser escuchadas sin juicio. Y ese es el espacio que busco ofrecer en cada proceso. Un espacio donde puedas ser tú, tal como eres y desde ahí, comenzar a construir algo diferente.


Psic. Edith Pantaleón

 
 
 

Comentarios


bottom of page